En esta prédica basada en Gálatas 1:1-5, fuimos recordados de que el evangelio no es un mensaje humano, sino divino. Es la buena noticia que nos rescata de este mundo malvado mediante el sacrificio de Cristo, conforme a la voluntad de Dios Padre, para Su gloria eterna. Acompáñanos a reflexionar sobre esta verdad transformadora que nos llama a confiar únicamente en la obra perfecta de Cristo.